Antes de optar por esta modalidad, debemos de tener una cultura de teletrabajo que implique un método de funcionamiento diferente del presencial. Esta cultura se adquiere mediante técnicas que nos ayudan a planificarnos y adquirir las competencias necesarias para la capacitación en el funcionamiento de un modelo diferente al presencial, situación que no se consigue de la noche a la mañana.
Que las maneras de delincuencia están cambiando y adaptándose a los nuevos tiempos y circunstancias es algo que sabemos todos y está a la orden del día.
Un contexto como el actual ha sido capaz de poner sobre la mesa una de las cualidades más impresionantes del ser humano: la capacidad de adaptación al cambio. Mejor o peor, antes o después, mayores o pequeños... Todos, absolutamente todos nos hemos adaptado a la situación que nos ha tocado vivir. Y, si lo pensamos fríamente, ¡es algo increíble!
Hay cuestiones de base que tienen que estar enraizadas en tu equipo para que el trabajo en términos generales funcione, tanto desarrollándolo en el mismo espacio físico como no. Por tanto, el primer objetivo es ser un equipo y el segundo, poder seguir siendo equipo en la distancia. Vayamos por partes.
Cuando hay vidas en juego, parece una frivolidad hablar de dinero; como que es algo demasiado materialista cuando aquí y allá conocemos casos de afectados por COVID-19… pero, en realidad, todos necesitamos cobrar nuestra nómina en tiempo y forma.
Reconozcámoslo: teletrabajar con un niño, varios niños, niños y adolescentes, solo adolescentes o cualquier combinación de hijos o menores a cargo que se nos ocurra durante 24 horas entre cuatro paredes, en pleno confinamiento por la crisis sanitaria, a lo que se suma un curso escolar virtual, compaginando deberes, videoconferencias, jornada laboral, de unos y de otros, no es tarea fácil.
Porque nosotros estamos convencidos de que hay que estar cuando se tiene que estar, cuando las cosas van bien, y, especialmente, cuando las cosas van mal… Y nosotros, con nuestro esfuerzo y apoyo incondicional para todos nuestros clientes, con nuestras virtudes y nuestros defectos, aquí estamos.
En situaciones de crisis y de confinamiento, donde la vida 24 horas entre cuatro paredes puede convertirse en un auténtico infierno físico y emocional... 'Mens sana in corpore sano’.
Estar viviendo una situación de pandemia mundial nunca antes ocurrida, sin duda, está despertando un abanico de emociones atípico que repercuten en nuestra actividad profesional y personal. ¿Cómo las gestionamos?