En la actualidad están ocurriendo fenómenos que desbaratan miles de años de sabiduría popular. Ya no es honroso sufrir por un salario. Nos estamos dando cuenta de que el hombre o la mujer no están hechos solamente para trabajar, es más, el trabajo ya no se concibe como una forma de vida, sino como un fin por un periodo de tiempo limitado y, a ser posible, el menor necesario, con el objetivo de conseguir los recursos que nos permitan disfrutar de la vida.