Seguro que la inmensa mayoría de nosotros somos de los que aprovechamos el verano para disfrutar de las vacaciones y hacer alguna escapadita dentro o fuera de nuestras fronteras nacionales. Es curioso, porque aunque la idea suele ser viajar para desconectar de la actividad laboral, los que somos apasionados de nuestro trabajo tendemos a aprovechar –consciente o inconscientemente- para ir un paso más allá de la desconexión y reorganizar muchas de las cuestiones que pretendemos dejar en la oficina. ¿No os pasa?